Emociones, sensaciones, pensamientos que van y vienen mientras las piernas tratan de avanzar y el corazón de resistir. Se suceden, como fotogramas; el intenso frío salmantino propio de las fechas, la majestuosidad del recorrido, el dolor muscular cuando aparecen las cuestas y desaparecen las fuerzas, la emoción por el apoyo del público, la alegría por el reto conseguido y, al final, la pena de tener que esperar otro año para repetir. No hay lagrimal capaz de producir tanto en tan poco tiempo