Los cinco preparados para iniciar la carrera. Una sonrisa se dibujaba en sus rostros. Ana, Marta y Javier, los tres hermanos, no habÃan faltado desde que cumplieron los dieciocho; Teresa y Diego, sus padres, nunca habÃan participado. Cada año viajaban ese mismo dÃa desde Madrid a Ledesma, su pueblo, a celebrar el Fin de Año y disfrutar de la “San Silvestre Salmantinaâ€. El trágico regreso de las navidades anteriores a casa, cuando aquel conductor ebrio se cruzó en su camino, no impedirÃa que la ilusión por la Vida continuase, al fin y al cabo las noticias comenzaban a ser esperanzadoras…
Javier, en su silla de ruedas, continuarÃa con su tradición de correr la San Silvestre. Él continuarÃa caminando. Sus padres, en cambio, habÃan empezado a caminar. Pero ¿quién sabe si el próximo año Javier podrÃa volver a hacerlo sobre sus pies? Eso sÃ, ya siempre junto a sus padres.