Segundas oportunidades.
Hace tanto que soñaba con ir a Salamanca, la promesa viviente hasta dónde cueste, irÃamos juntos hasta allÃ, tras cinco años de espera, pues la meta fue grande, luego de bajar más de ciento veinte kilos de esa difÃcil obesidad, por poco y casi nos lleva a correr otra historia.
Una manera de persistencia y lucha, impulsaba nuestros esfuerzos, un cambio de vida, a una nueva vida, por ser parte de la emocionante carrera de San Silvestre.
¡Y corrimos ¡con tantas ganas y fuerza, el impulso de otras personas, a flor de piel, el sol agradable, nuestros atuendos deportivos y nuestros nombres escritos fijaron nuestro compromiso en este evento.
AquÃ, era llegar a la meta, no quizás al primer ni segundo lugar, correr juntos mi querido Eivan.
Celebrar con botellas de agua fresca, era diferente, pero sà estabas ahÃ, valÃa la pena, no permitirÃa otro ataque al corazón.