27 DE DICIEMBRE DE 2026

“Es grave”, contestó al fin. “¿Cuánto?”. “Quizá demasiado”. Un ajetreo de latidos descoordinados anunciaba que no le quedaban más de cuatro quilómetros. “Los chavales no se lo merecen”. “No te olvides de nosotros”. Cerró los ojos para descansar la vista; sentía que el frío le estaba congelando las retinas. Al abrirlos, observó que otro más abandonaba. Por sus gestos, intuyó que ni siquiera intentaría llegar a pie. “Dichoso fútbol. Parece que no exista otro deporte en este país”. Le costó percibir el desagradable sabor a químico en el último gel que le quedaba. “Pues sí, debería de dar más dinero”. Veía con claridad la línea de meta; buena señal, padecía una acusada miopía y detestaba correr con gafas. Se santiguó al sobrepasarla. Levantó la cabeza y miró hacia adelante. El humo de los billetes se alzaba, tenebroso, hacia la estratosfera. Aleluya.