27 DE DICIEMBRE DE 2026

Tres décadas juntos. Y todavía me emociono en cada encuentro.

Encuentros de breve tiempo, una hora. Que intensa.

Una hora en que los ojos se vuelven testigos. De los ufanos principiantes, dispersándose en los kilómetros como las hojas de un árbol que pasa del otoño al invierno. Del aprecio entre amigos y desconocidos, compartiendo afición, risas, vínculos. A veces intensos, a veces efímeros.

Una hora en que mis pies son alas que me elevan sobre esta ciudad. Ciudad que se transforma en ser, y se nutre de los aplausos de su gente. Y las calles no son sino venas y nosotros, los corredores, la sangre que corre por ellas. Devolviendo la ilusión recibida, como una transfusión que regenera la vida.

Y siempre, al final, al cruzar la meta, lo siento. El latir del corazón. El sentimiento. Sonrío.

Este es mi amor verdadero. Y me emociono en cada encuentro.