27 DE DICIEMBRE DE 2026

Sentía mis piernas guiarme hasta el parque de los Jesuitas. Perdí la noción del tiempo con cada pisada. Mi corazón latía como nunca antes. La adrenalina me llevó hasta el puente romano. Una lágrima por la superación cayó a las aguas heladas del río Tormes.
Había logrado volar, levitar, soñar. Mi mente se despejaba cuando corría.
Llegué hasta el campo de San Francisco, apodado: el grande. Quería hacer historia como lo es este parque para la ciudad. Necesitaba valorarme mejor, saber que no estoy solo.

Arrancó la carrera con miles de participantes. Todos teníamos un pasado y un futuro, pero el presente es la unión de nuestras zancadas. No somos rivales, somos remos que nos impulsan a acabar la carrera. Miradas de apoyo. Sonrisas que reaniman. Un mismo espíritu de liberación y paz.
La San Silvestre Salmantina es abrazar la felicidad, es compañerismo, es amistad.