Tengo que conseguirlo. No soy de los que se proponen continuamente metas, pero hoy me he propuesto ésta. Es primordial sentirme vivo pero, más aún, sentir que puedo disfrutar la vida, como antes.
Ahora miro alrededor y veo cientos de corazones corriendo.
Piso el puente romano y sé que lo conseguiré. No llegaré el primero de los veteranos ni me importa. No necesito ganar, me basta con llegar.
Ya está, objetivo logrado. He terminado la San Silvestre Salmantina con mi nuevo corazón. Me siento satisfecho conmigo; pero, sobre todo, siento un enorme agradecimiento hacia quien me regaló el suyo, fuera quien fuera.
Llega a casa muy satisfecha. Ha ganado la San Silvestre en categorÃa de veteranas. Su satisfacción se ve empañada por la ausencia de su marido, que no la puede recibir alborozado, como tantas veces. Sólo la consuela pensar que, en algún lugar, alguien estará viviendo con su corazón.