Mi sueño, siempre fue terminar la San Silvestre Salmantina, corriendo y no caminando, es cierto que tal vez se pusiera en peligro mi integridad o la de los demás participantes, pero me había preparado con intensidad e igual mi acompañante. y el día de la maratón salimos con todo, no nos importó ni la lluvia, ni los repechos del recorrido. Sólo oíamos los aplausos de los espectadores y con determinación llegamos a la meta. Mi perro guía y yo sin darnos cuenta fuimos los primeros en la maratón, no pude ver con mi ojos pero si con mis pies. El premio por la victoria fue toda en comida para mi perro, sentir el triunfo fue mi recompensa