Dicen que es la recompensa al entrenamiento duro y a la constancia. Que lo importante no es ser el primero, pero se equivocan.
No he salido a correr ni un solo dÃa. Tengo unos cuantos kilos de sobra y a veces solo con bajar las escaleras de casa ya me produce agujetas. Me duelen las rodillas y un sinfÃn de músculos más debido a una vida sedentaria. Pero este año, a pesar del frÃo, nada de eso me va impedir ser el primero en estar detrás de la lÃnea de meta. El primero en alzar los brazos en señal de victoria. El primero en gritar y en llorar de alegrÃa al ver que mi mujer consigue cruzar la meta del recorrido D. Pues un año de entrenamiento bien merece un apoyo y un ánimo ejemplar.