Hoy era el día, parecía una navidad cualquiera, pero no era así. Era 31 de diciembre por la mañana, estaba muy nervioso, llegamos al lugar, allí estaba la línea de meta con todos los participantes y ¡Piiiiin! sonó la sirena, corría y corría y antes de darme cuenta…
Allí estaba mi hijo ¡Había ganado! Había cumplido su sueño, era feliz, y por lo tanto yo también -Apoyarse en todo es la clave del éxito- le dije.