Siempre me gusto el deporte, disfrutaba como nadie saltando el potro, en las pruebas de velocidad, con el balonmano. Sin embargo, en mis últimos años de colegio empece a engordar sin motivo aparente. Los chicos comenzaron a insultarme y mis amigas no me querían en su grupo porque me costaba correr, pase de ser una niña feliz a recluirme en casa, acabar el curso fue mi satisfacción. Hoy tengo 66 años. Me case con alguien equivocado que se esforzaba continuamente en criticar mi aflicción por el deporte y mi gordura, fueron años difíciles y dietas interminables. Me separe de él, cuando me di cuenta que quería avanzar en mi vida. Corrí en 1988, con gran esfuerzo por mi peso, pero lo logre y hoy espero ilusionada ahora con 66 que mis rodillas me den la oportunidad de aguantar mucho o
poco la próxima edición de San Silvestre Salmantina.