27 DE DICIEMBRE DE 2026

Se sentía Bolt y Kipchoge al momento de la partida. Sonó el pistoletazo; salió como un rayo suelto. «Solo 200 metros de máxima velocidad al inicio», pensó. Era una pluma ligera, dejándose llevar por el viento a su favor. «Primeros 20 segundos, debo disminuir, apenas empiezo». Iba liderando un grupo y quería rebasar al siguiente. Cuando se fue acercando, distinguió a un atleta imponente, cuyas zancadas eran el doble de las suyas. «Es un muro impasable. Este año está difícil». El rival, que había escuchado todo, volvió el rostro hacia él y lo retó: «Soy el que gana siempre, aunque sin vítores. Intenta siquiera alcanzarme». Bastaron esas palabras y se comprendieron. Aceleraron en el último tramo. «La competencia es consigo mismo: mira de soslayo», expresó el locutor. Atravesó la meta. Vio al rival esperándolo, sonriente, entendió al fin quién era la verdadera meta, sonrió y cayó fulminado.