27 DE DICIEMBRE DE 2026

Corro y lo hago desfallecido: las piernas doloridas, el sudor en los ojos, los latidos en la tráquea; y la mente de rodillas. Pero sigo y sigo: medio kilómetro y cruzaré la meta. Corro sobre el asfalto movedizo, bajo el sol cada vez más alto. Pero sigo y sigo, y ya creo ver la meta, y los edificios se caen mientras los aplausos y gritos de ánimo llegan atenuados a mi mente prisionera, llena de cansancio, que nada la consuela. Pero sigo y sigo; y quedan sólo unos cien metros cuando veo la pancarta tricolor, y todo cambia: la vida es grandiosa, soy Zeus y mi organismo vibra lleno de endorfinas en una fiesta liberadora, que alcanza su clímax cuando por fin, como un hermoso juguete roto y sonriente, cruzo la meta en último lugar. Lo conseguí. Y al cruzarla me levanto del sofá y pienso, qué hermoso es imaginar.