Salamanca erguida su catedral otea a personas anónimas recorriendo baldosas ilustres
en la San Silvestre. Dorsales evocando el deporte simbolizando humanidad.Voluntad entregando solidaridad. Guirnaldas decorando cada pisada tatuando esfuerzo con deportividad.Números representando esa fachada envuelta de Conchas. Universidades callejeros rebosando de sabiduría marcando limites de edades perfumando generaciones.Donde los vientos extendiendo siglos pasados recreando huellas cristalinas al paso del puente donde el Río Tomes alienta con el silencio acallando las voces del Lazarillo para que todos atraviesen la meta dando importancia que todos la cruzarán dependiendo de como llegaran.Festejando como Madrid aunque en diferente épocas sin esperar al último día del año.
Llegando a cruzar la meta donde tres recibirán los trofeos dedicados a todos los que han participando desde niños,adolescentes y adultos. Admirando esos ancianos recordando su juventud.
Viva la San Silvestre Salmantina.