Es la hora. El momento de escuchar aquél estruendo que rompe el silencio. El que te despierta del sueño. El que calza mi ilusión.
Aquí me veo yo junto a ti. Y es que dicen las malas lenguas que no se puede salir a empatar pese a que yo siempre te mire dirección al cielo. Cogeremos la nube que nos lleve hacia un mismo lugar. Hacia esa línea que cruza tu sonrisa de medio lado.
Aquí me veo yo. Sentado junto a ti. Diría que tenemos el mismo número pegado, aunque las cifras nos engañen. Corre, viento, corre. Es lo único que puedo sentir mientras tú me empujas. Porque me has ayudado a vivir, a susurrarme antes de empezar que siempre hay que salir a ganar. Porque tú eres quién me enseña a competir junto a los demás y gritar que nunca debo mirar atrás.