27 DE DICIEMBRE DE 2026

Los últimos veinte años de mi vida, he participado en la San Silvestre Salmantina. Esta vez es un poco diferente, quizás sea mi última oportunidad. Me costó levantarme, pero aquí estoy, rodeado de corredores que no reparan en mi presencia. No es nada nuevo, siempre he sido un tipo discreto, de los que pasan desapercibidos. Corro ligero, será que no me pesan las carnes. Me entrego en cuerpo y alma y llego a la meta entre los diez primeros. Después regreso al lugar que me corresponde. Estoy muerto, pero hago un último esfuerzo y coloco con cuidado la lápida de mármol que lleva mi nombre. Me duelen todos los huesos. Seguro que mañana estaré hecho polvo.