27 DE DICIEMBRE DE 2026

Sin pies.
Sin pies, como el Cristo, recorrí las aguas del Torme.Aún no existía el toro bravo que blande las alturas de
tus cuestas empinadas, tampoco tenía pies para visitar la catedral vieja, porque no existía el tiempo,ni las
piedras habían parido todavía a la nueva.Pero desde el puente de Roma, mi corazón corrió con el espíritu
salmantino hacia tu cielo dorado,donde yace en los recios arcos de tu plaza.Ahora,correr por tus calles
empedradas es rememorar los triunfos de un pasado que late en cada piedra, en cada arco, en cada rincón
de esta ciudad que respira con el pulso de su historia y aunque ya no tenga pies, seguiré corriendo por el
rio, subiré dichoso la cuesta de Tentenecio y contemplaré desde la terraza de Anaya el pulso encendido de
una multitud que corre en el ocaso del año.