27 DE DICIEMBRE DE 2026

El recio frío castellano invade cada rincón de la ciudad dorada, que refulge con el mortecino sol de diciembre. Frío en las piedras, en los árboles dormidos y en la escarcha de las esquinas umbrías. Pero, tu cuerpo… tu cuerpo arde. Se calientan tus músculos, tus pulmones se dilatan y tu mente se vacía.
Desconectas por unos minutos de las cenas de Navidad, de tu cuñado, de tu suegra y de la inminente Cuesta de Enero. Un reto, una meta a alcanzar, un objetivo a cumplir antes de que finalice un año, otro más, cargado de problemas y sinsabores.
Corredores solitarios, parejas, padres con sus hijos, amigos disfrazados. Alegría. Zancadas y resuellos por las calles cargadas de Historia… Salamanca, treinta de diciembre.