Si no fuera porque mi ex mujer sale con un abogado, yo estaría muerto. Quizás estoy exagerando, pero pasó un año desde que este abogado, me sacó la casa, y además me dejó atrapado en una orden judicial que no me permite ver a mi hija de diecisiete años, más de una vez por mes. Y el año pasado, cuando me tocaba verla, ella quiso correr la San Silvestre Salamantina. Y yo me vine a vivir a España, sólo para estar cerca de ella. ¿Me iba a abatatar por una carrera?
Así que empecé a entrenar. En pocos días dejé de fumar y de tomar, y salí a dar vueltas a la plaza.
-Vamos papá, que se hace tarde -me despierta sonriendo- ¿o tienes miedo?
Yo le sonrío, y voy de nuevo, un año después, a correr con ella. A ver si este año le gano.