Gabriel es una persona amable,educada y bastante tímida.Vive sólo desde hace tiempo; a duras penas remonta la vida con la caridad de los servicios sociales.Es un emigrante colombiano que vino a nuestro país a ganarse el pan aprovechando el boom de la construcción. Tiene unos sesenta años,pero aparenta muchos más. Hace tiempo que no encuentra trabajo y, según él, ya ha perdido toda esperanza.Se pasa los días fisgando en los contenedores de basura para ver si encuentra algo aprovechable. Añora con mucha nostalgia su Macondo natal, a pesar de que, un buen día tuvo que salir por piernas, porque su vida corría serio peligro.
El año pasado le encontré en la linea de salida dispuesto a correr la San Silvestre Salmantina.le comenté,que tenía mucho mérito participar a su edad en carreras tan duras; a lo que él, con amarga tristeza me contestó:
«lo hago simplemente, para sentirme acompañado».