27 DE DICIEMBRE DE 2026

Siempre recodaré mi primera participación en la San Silvestre Salmantina. Salí de casa con tiempo suficiente para llegar puntualmente al lugar de concentración, pero una inoportuna avería del coche me dejó literalmente tirado en la cuneta.
El tiempo pasaba, la carretera inhóspita y desierta me hizo pensar lo peor.
A lo lejos vislumbré los faros de un vehículo que poco a poco iba acercándose. Aminoró la marcha, y dudando qué hacer paró el vehículo. En su interior se adivinaba un hombre joven, vestido con chándal. Era mi directo rival, el corredor a batir. ¡Qué oportunidad para seguir adelante!
A sabiendas de que podía también llegar tarde, decidió ayudarme.
Ese gesto aún está presente en mis recuerdos. ¿El resultado? ¡Qué más da! Lo importante es que los dos pudimos correr la San Silvestre Salmantina.