Las sombras cayeron y los tiempos de dicha acabaron.
Los salmantinos lucharon hasta la extenuación para mantener las tradiciones: El Corpus, el lunes de aguas, y por supuesto la San Silvestre. Hicieron lo que pudieron, pero la temible oscuridad invadió sus ánimos, volviéndolos remolones y taciturnos.
Poco a poco la oscuridad fue tomando forma, viéndose dueña de aquellas gentes. Pero, eh aquí que cuando ya se veía todo perdido, aparecieron en la lejanía sendas zapatillas, blancas como la nieve, que con ágiles zancadas sortearon los problemas. Pronto sobrepasaron a los estafadores; barrieron a los especuladores y echaron a la cuneta a los corruptos. Las sombras nada pudieron contra su firme decisión de continuar adelante, y de ésta manera fue abierto un camino de luz que iluminó a muchos.
Justo cuando ya se divisaba la meta pararon en seco junto a tus pies.
¿Quieres ser tú el que dé los últimos pasos?