Ninguna sensación es comparable a la libertad que te da correr.¡Que más quisiéramos los humanos que volar, pero por desgracia, nacimos desprovistos de alas!. Tras el pistoletazo de salida, empieza la carrera.
Mi mente comienza a evadirse como cuando corro por las calles de mi ciudad.
Me imagino dron el día de la San Silvestre Salmantina . Desde las alturas, vería miles de puntitos de infinidad de colores a velocidades diferentes.Sólo un ganador. ¡Noooo! Ganadores son todos los que con su voluntad y entusiasmo hacen posible la carrera. Pero ese día no quiero ser dron. Quiero cruzar la meta con mi menisco jorobado, reír al lado de los otros participantes y dejar de jadear. Pensar en el nuevo año. Acordarme de los que están y los que ya no…,de los sueños cumplidos(como éste) y de los que vendrán. El más inmediato, volver a Salamanca y disfrutarla más sosegadamente.