A pesar de ser nuevo en Salamanca, consiguió inscripción: la posibilidad de premio, aguardaba. Animado murmuró entre dientes: -Cuando vean mi marca, dirán “¡en qué tiempo lo ha hecho!”-
Necesitaba un café y aparcó la bici en la entrada del bar. Recordando a sus padres recién divorciados; sintió pena por ellos. Según él, las promesas de amor deben compartirse toda la vida. Tras telefonear a su hermano, se acercó al circuito. Le prometió puntualidad. Al cruzar la entrada, un mal paso lo lanzó contra el suelo. En ese estado no podía moverse.
Mientras lloraba adivinando el coste de la caída, y su situación de parado sin seguro médico, comenzó a caer una fuerte tormenta, que no paraba. Desde dónde se encontraba guarecido, pudo oír a la organización indicar por megafonía, que se aplazaba la carrera; estaban previstas lluvias torrenciales para los próximos días. Sonriendo y gritó ¡¡Bien!!