27 DE DICIEMBRE DE 2026

Llevaba todo el año preparándose para la primera carrera de su vida, soñaba con el premio. El estallido de las 12:30 desató el júbilo, pero Ángel pensó que lo mejor era dosificar sus fuerzas en los kilómetros iniciales. Al entrar en la Plaza Mayor, algunas farolas comenzaban a iluminarse. Absorto, siguió hacia delante. Al pasar por la Casa de las Conchas, una densa niebla cegadora invadía la Calle de la Compañía. Creyó que era el momento de acelerar para colocarse en cabeza. Bajaba como un rayo el Paseo de la Estación. De las viviendas surgía olor a lechazo asado y unas voces televisivas familiares… ¿Eran las de Ramonchu y Anne Igartiburu? Ángel avanzaba ensimismado, directo hacia la meta. Cuando la atravesó, en solitario, pensó que había quedado en primera posición. De repente, decenas de fuegos artificiales explotaron en el cielo estrellado. Había ganado, estaba seguro… ¿Qué otra cosa podría ser?