Fue el murmullo de los pájaros por fuera de la ventana, lo que me despertó este hermoso veintiocho de diciembre. Hoy, por fin decidà que es tiempo de participar en la carrera. Recuerdo todas las anécdotas que me contaba mi padre sobre los dÃas en los que recorrió esas calles con su cártel numerado y esos shorts negros que le habÃan dejado de quedar hacÃa ya algunos años.
Él reÃa a carcajadas cuando contaba cómo conoció a mi mamá y la llevó por su primera carrera aquel diciembre del 92. Aunque todos los años me invitaba, yo nunca pude acompañarlo porque desde que mi mamá se separó de él, hace unos quince años, ella siempre me obligaba a pasar fin de año con ella y mi padrastro. Hoy cuatro meses después de su muerte, bajo los árboles de nuestra natal Salamanca, no quiero hacer más que continuar con su tradición.