Se enfundó las zapatillas, ató los cordones y colocó una cinta en la cabeza. Mientras calentaba miraba a su alrededor y como si estuviera analizando, iba fijando la mirada en cada corredor que allà se encontraba. Dieron la salida y comenzó a correr de manera uniforme, sin correr más de la cuenta, manteniendo el ritmo, poco a poco fue adelantando puestos. A lo lejos se veÃa la meta y delante de él no quedaba ningún corredor al que adelantar, una vez más se proclamaba vencedor de otra carrera. “Vamos Javier†oyó de pronto y volvió en sÃ; su abuelo ataba los cabos de sus zapatillas y se disponÃa a empezar una carrera más. Javier regresaba de su sueño de parecerse a su abuelo y seguir ganando carreras a pesar de los años.