Era un domingo de verano, hacÃa calor, en época de siembra es el único dÃa que no se trabaja, que dirán los vecinos. Después de echar la siesta y cuando ya baja el calor, voy a sentarme en el banco con la Puri y la Maria, a la fresca. Nos reÃmos y recordamos de cuando éramos jóvenes, la MarÃa era la presumida, con sus joyas, y la Puri, la que siempre llegaba tarde.
– Recuerdas, de cuando Ãbamos al baile, los chicos no se arrimaban mucho, eran muy respetuosos.
(Risas)
Se abre la puerta y allà estoy, viendo a la nada y reviviendo ese verano del año 1948, porque no recordaré mi nombre, pero los recuerdos de juventud regresan para alegrar mi mundo descolocado