Los apuntes salieron volando por la ventana, últimamente me faltaba el aire. Los médicos diagnosticaron depresión. Me recomendaron hacer ejercicio para superar el “no puedoâ€. Aunque mis padres habÃan imaginado un futuro brillante como abogado, yo estaba acabando la carrera de fisioterapia. En la universidad ella me decÃa, es una droga sana, engancha, y hay muy buen rollo entre los participantes. Con constancia y sacrificio comencé a entrenarme, a sumar kilómetros y mas kilómetros. Hasta que llegó el gran dÃa del pistoletazo, me parecÃa una locura, divertida, estaba eufórico. Mientras recorrÃa kilómetros rodeado de otros corredores, escuchaba gritos de aliento, que bonito, gente que ni me conoce me animaba, no puedo mas con esa cuesta, me decÃa. Pero no me paro, la meta es el final. Sufrimiento, tengo que llegar. Y el subidón de adrenalina fue cuando vi la meta, es la felicidad, allà estaban mis padres y ella esperándome.