27 DE DICIEMBRE DE 2026

Acababan de cerrar el Colegio privado en el que trabajaba como profesor de educación física. Empecé a buscar trabajo y buceando en Internet descubrí la carrera de San Silvestre. Me inscribí y comencé a entrenar, mi aspecto y mi espíritu mejoraron día a día.
Llegó el momento de ponerse el dorsal, el sonar de las zapatillas golpeando el recorrido incrementaron mi adrenalina.
Corredores de todas las edades luchaban por seguir adelante, completar la carrera y los profesionales con la ilusión de ganar. Eso quería yo, luchar para poder trabajar en mi vocación: el deporte, correr y correr sin desaliento hasta conseguir mí objetivo.
– Muchos lo intentarán, pero yo lo conseguiré- pensaba mientras mis piernas funcionaban de manera autónoma.
Finalicé la carrera con el número mil cuarenta. Sonó el móvil, ¡Por fin una entrevista!
De la alegría seguí corriendo y no he parado desde entonces.