27 DE DICIEMBRE DE 2026

La noche me está resultando muy solitaria. Esto no es nada nuevo, casi todas las noches las paso solo, en mi estudio iluminado por una sola bombilla de flexo, mirando el monótono correo digital y escuchando el silencio casi sepulcral que hay al otro lado de la puerta. ¿Pero qué sensación se tiene cuando en tu aparente monotonía algo se sale de lo común? Me llegó una carta avisándome de “algo”. Y ahora estar en casa es insoportable: ruidos metálicos proviniendo del pasillo ennegrecido, tuberías vibrando, gotas fluyendo intermitentemente del grifo del baño, una puerta que se ha cerrado, el parquet siendo pisado…y unos ojos. Unos ojos donde la luz rebota haciéndolas parecer un par de canicas situadas en la oscuridad. Me miran, creo. Ha vuelto el silencio. El latir de mi corazón es ensordecedor, estoy paralizado. De la oscuridad ha salido un brazo. Viene aquí…