27 DE DICIEMBRE DE 2026

Hacía ya tres semanas que se marchó de casa. Tras seis años de relación, el recuerdo que le quedaba de él se aferraba a su pecho en una respiración descompasada y en el abrazo insomne de la noche. Había tragado cantidades ingentes de pastillas recetadas, sin éxito. En tres semanas había hecho más amigos en la farmacia que en la Universidad. Pero no se rendía, volvería a resurgir cómo el Ave Fénix. Sabía de un antiguo remedio, lo había escuchado desde siempre y estaba dispuesta a probarlo. Así que tomó su dorsal, lo pegó en su camiseta, aunque se sentía cansada estaba dispuesta a llegar a la meta. Sabía que no hallaría mejor terapia, al menos de momento, que correr en la San Silvestre salmantina. Comenzó la carrera con la promesa velada de que aquella noche, finalmente conciliaría el sueño.