No miraba el cronómetro porque el tiempo que tardase era intrascendente. SabÃa que tarde o temprano llegarÃa a la meta, pero, al contrario que otros, él se paraba. Se paraba a contemplar las calles, a conversar con el público, a observar a otros corredores, ya que entendÃa, que el objetivo de la carrera no era llegar a la meta.
Muchos luchaban por llegar a meta lo antes posible, por ser los primeros en salir, pero, la carrera, igual que la vida, no se mide por el inicio o el final, sino por lo que transcurre entre ambos puntos. La salida y la meta solo marcan dos puntos de toda la lÃnea que conforma un camino.
Unos pocos se paraban a conversar con él, unos pocos decidieron no competir y si compartir, compartir la experiencia de la San Silvestre Salmantina. A unos pocos no les importa un tiempo, sino el tiempo.