Corriendo y saltando me siento yo mismo. Libre. Huyendo de todos los problemas que amenazan en cualquier momento con asaltarme. Despego mis brazos del cuerpo e intento volar. En mi mente estoy en las nubes. Cual pájaro sin alas. Los músculos se agarrotan de todos los kilómetros que llevo recorridos. Perdà la cuenta de cuántos eran. Exhausto, me detengo a beber agua. A veces me siento como un ave enjaulada. Sin derecho a respirar. ¿Y qué es exactamente la libertad? ¿Un término? ¿Una bella palabra de origen latino? No, la libertad es lo que sientes cuando corres. Cuando dejas que todo fluya y que nada influya. Eso es la libertad, el hermoso tatuaje que llevo dibujado con tinta permanente en mi costado izquierdo, el que cada vez que miro descubro un nuevo camino por recorrer, aquel que realmente me lleve a la liberación.