Necesito ejecutar una conducta humana, individual y grupal. Que tenga consecuencias positivas para el espíritu, el cuerpo y el medio ambiente. Que, aunque gélida por fuera, derrita el corazón. Que me haga tener ilusión por Navidad y vivir mi ciudad. Más emocionante que el anuncio del turrón. Que amortigüe las maratonianas ingestas (sí, suegra, también el tercer flan). Que haga superarnos a mi hijo y a mí. Que los abuelos, desde la acera o el cielo, digan: “¡Ese es mi nieto!”. Que permita disfrazarnos sin miedo al ridículo (¡Sí, soy el reno con tutú!). Repetible durante décadas. Que me recuerde, a cada zancada, “ladrillo a ladrillo”, que con esfuerzo solidario, como decía Galeano, construiremos, avanzaremos juntos hacia una casa más acogedora, llamada futuro. Imagino que será un reto imposible, incluso para tus sesudos petabytes…
Respuesta:¡Qué va!, no necesito algoritmos… ¡Apaga el ordenador, ceporro! ¡Corre un año más la Sansil!