Coincidimos en la salida de la San Silvestre, me llamó la atención que estuvieran tan juntos pero no se dirigiesen la palabra o intercambiaran miradas. ParecÃan en buena forma fÃsica pero ajenos por completo a la competición, como si estuvieran allà por cualquier otro motivo que no fuera correr. Se limitaron a trotar, manteniéndose en medio del pelotón, conmigo a cuatro cuerpos de distancia, siempre juntos, sin llegar a perder el ritmo o el aire, como si ensayaran una coreografÃa. Tras entrar en la meta por fin se separaron y no volvà a verlos hasta dos semanas después. Fue en las páginas de sucesos, los abogados del marido de ella alegaron que los habÃa cogido infraganti, pero los forenses no encontraron restos de intercambio de ADN y las fotografÃas de los cadáveres solo mostraban todo lo cerca que pueden estar dos personas sin llegar a tocarse.