No, señor, ya le dije que sólo estaba viendo las luces navideñas, que soy pastor y vivo en el monte, que era la primera vez que me escapaba a Salamanca. ¿Cómo iba yo a saber por qué corrÃa toda esa gente? De pequeño ya me enseñaron eso de, tú si ves correr, corre y no te quedes el último. Y luego, esos guardias, que empiezan a perseguirme, si yo nunca hice nada malo, de verdad. Y la gente me jaleaba; nunca en la vida me habÃan aplaudido, siempre lo que recibà fueron palos. Y me acordé de cuando pequeño, eso de tonto el último, y corrà y corrÃ. Y de repente que se me echan todos encima y comienzan a auparme; que si era el mejor, que si habÃa ganado la carrera, yo que nunca gané nada. Y se lo juro, señor; no sé qué fue lo que pasó después.