27 DE DICIEMBRE DE 2026

En el fondo del armario, está el mismo viejo chándal desgastado que ha usado todos estos años para la San Silvestre Salmantina. Es un poco grande, pero no lo suficiente para resbalarse por tu menudo cuerpo; así que te lo pones y te diriges al lugar de salida.

Nunca has comprendido muy bien qué le veía tu padre a ese deporte que consiste en correr y nada más; sin embargo, has decidido hacer la carrera por él, para sentirlo más cerca ahora que ya no está.

Cuando comienza, lo das todo de ti; corres como si te fuese la vida en ello. No ganas, pero sientes la satisfacción al terminar. El año siguiente volverás a intentarlo.