Aguerridos gladiadores se aprestan para el gran desafÃo. La carrera está pronta a comenzar. Una ráfaga de ansiedad se dibuja en sus rostros. El comienzo se avecina. Palpitantes entretelas anuncian el gran momento. Los atletas principian su trayecto. Sus pies parecen volar. Sus músculos se contraen y se relajan, los puños se aprietan, la tensión se agiganta y luego cesa. El aroma del sudor se difunde, se mezcla con otros sudores, corre por las excitadas frentes, por los temples palpitantes, por los ágiles muslos. La meta está cerca, las fuerzas parecen alejarse, pero el espÃritu dirige la energÃa hacia el triunfo. Próximo está el cielo, anhelan tocarlo. En el camino quedan algunos, vacÃos de fuerzas. Enriquecidas las voluntades de los que persisten, se ennoblece la gran ceremonia del éxito. Exhausto, el Ãmpetu cruza la meta, enalteciendo el sublime pedestal de la gloria.