27 DE DICIEMBRE DE 2026

Acababa de cumplir los quince cuando participé por primera vez. Mis padres, cerca de la salida, vitoreaban mi nombre entusiasmados. No recuerdo en qué puesto llegué, pero sí recuerdo la sonrisa de mi madre y las palabras nada originales de mi padre: «Lo importante es participar».
Aquella fue mi primera vez y hoy, treinta años después, las calles de Salamanca vuelven a llenarse de gente que vitorea otros nombres que no son el mío. Ellos ya no están, pero sus palabras resuenan en mi cabeza con la misma fuerza de aquel diciembre tan lejano.
Jamás gané la carrera… hasta hoy. A pesar del miedo y de que todos me miren extrañados. A pesar de haber llegado de los últimos y del molesto chirrido que me ha acompañado en cada metro.
Qué orgulloso estarías de mí, padre, por haber participado.
Para la próxima, engrasaré mejor las ruedas de mi silla.