Una maratón comienza con una zancada. Acaba después de unas treinta mil.
Primera zancada: inspirar. Llevar oxÃgeno a los alveolos. Segunda zancada: expirar. Expulsar dióxido de carbono. Inspirar. Expirar. Dieciseis. Ochenta y tres. Quinientas… Concentrado solo en lograr una más.
El esfuerzo hace mella. Te proporcionan lo que necesitas para continuar. Pero no depende de los lÃquidos y geles. Depende de ti. Como siempre. Cuatro mil doce. No distraerse con la meta. Quince mil. Te dicen que estás a mitad de carrera. Veintidos mil cien. Cada vez te llega más oxÃgeno a la sangre. Veintisiete mil. Sientes el agotamiento, pero es normal. Veintinueve mil doscientas. Ahora todos están convencidos de que lo vas a conseguir.
Hoy cumples cuarenta dÃas y más de ochocientas mil inspiraciones agónicas, aunque tú, como buen corredor, sabes que en realidad son treinta mil zancadas. Respiras sin ayuda. Te dan el alta. Has ganado.