Es 29 de diciembre y ha amanecido un día soleado. El recorrido de la San Silvestre por las calles de Salamanca ofrece una perspectiva nueva de la ciudad, reflejada en el esfuerzo y la ilusión de tantos corredores.En la línea de salida, Zatopek se abrocha con fuerza las zapatillas mientras asegura que en su época no disponían de esos colchones de aire. Bikila se mira entonces los pies descalzos y mueve sus dedos mientras sonríe. Luego comienzan a calentar a mi alrededor mientras, en un alarde de confianza, les aseguro que este año la carrera la ganará el gran Mariano Haro.