27 DE DICIEMBRE DE 2026

Don Sabino, profesor, poeta, soñador, decidió inscribirse aquel año en la San Silvestre. No por deporte, ni por salud, ni siquiera por moda. Por metáfora.

“Correr es huir y buscar, queridos alumnos. Es vivir, es avanzar, en definitiva, progresar”.

El 28 de diciembre, se calzó sus zapatillas, se mezcló entre runners y aficionados, entre noveles y veteranos, entre principiantes y veteranos.
Sonó un disparo.
Don Sabino resopló, arrancó, trotó y sobre todo jadeó.
Sujeto, verbo, predicado.

Cada zancada, una sílaba, cada curva, una coma, cada recta, un punto y seguido.

Por San Antonio recitó a Machado; por Gómez Ulla rimó con Quevedo; por el Paseo del Rollo jugó con las palabras como Cortázar.

Cruzó la meta, derrengado, exhausto, lánguido, pero también emocionado, eufórico, encantado.

¡Había conjugado el verbo correr en todos sus tiempos!