El sol ya ha salido y las piedras empiezan a reflejar ese color dorado que lo ilumina todo. Las mismas piedras que llevan siglos viendo gente pasar de un lado a otro. ¿Cuántas historias podrían contar? Seguro que cada una de esas conchas guarda un secreto de gente que pasó corriendo a su lado para escapar de algo o de alguien, por odio, por amor, por compromiso, simplemente porque sí, o para llegar a algo o a alguien. Tal y como lo que estoy haciendo yo ahora, ¿Dónde estás que no te veo entre tanta gente?
Quiero tenerte cerca porque solo con verte se me anima el corazón; ya sé que no soy un gran corredor pero quería compartir esto contigo. Ahí. Por fin te veo.
Ahora solo queda que te des la vuelta y me sonrías y entonces todo habrá valido la pena.