27 DE DICIEMBRE DE 2026

La entrada a la Plaza Mayor es un estrechamiento en bajada. Las piernas aún no duelen y todos nos creemos Kenenisa Bekele, con una zancada larga y la cara aún sin mueca de fatiga.
En la cuesta de Oviedo parece que se pare el tiempo: el ritmo baja y subir hasta el parque Botánico se hace eterno.
Entre Libreros y Compañía, el ritmo se acelera, temiendo la subida de Ramón y Cajal. El empedrado se nota bajo las zapatillas y los cuádriceps no pararán de arder hasta llegar a meta.
La avenida Villamayor se ocupa de ponernos la última puntilla.
Hasta Comuneros, es el corazón quien mueve las piernas.
A partir del Alto del Rollo, son los aplausos y los ánimos los que nos llevan en volandas.
Y, un año más, hemos vuelto a llegar a meta.