Noto el latido de mi corazón. Cierro los ojos y siento como entra y sale la sangre al ritmo de pulsaciones cortas y lentas como si de un baile frenético se tratase. Mis piernas, tensas, esperan el pistoletazo de salida en un ambiente que danza entre lo festivo y lo competitivo. Oigo risas, algún chascarrillo y noto perfumes variados que atraviesan el frÃo y que hacen que me pique la nariz. Inspiro, expiro y, despacio, abro los ojos. Los tuyos me atraviesan entre el gentÃo. Te esperaba. Un año más, estás aquÃ. Comienza la San Silvestre. Correr nos hace libres y, una vez más, tú, yo y Salamanca corremos hacia la libertad.