Otro año más pasaba y él ya se encontraba en el jardÃn, preparado.
No habÃa sido un buen año, pareciese como si todas las desgracias hubiesen decidido agolparse en nuestras vidas. Trabajos perdidos, vidas esfumadas, viajes inacabados, enfermedades imprevistas…Pero todo eso era pasado.
Fuera, él saltaba, estiraba, calentaba. Se preparaba para la San Silvestre Salmantina. Esta carrera se habÃa convertido un ritual entre nosotros. Una última carrera de fondo para despedir el año, dejar todo atrás, y dar comienzo a un nuevo año, unos nuevos propósitos… a fin de cuentas, una nueva vida.
Me até las zapatillas y bajé a la calle. Le grité para que se acercase a mi. Salté sobre él y le besé.
Otro ritual antes de correr.