27 DE DICIEMBRE DE 2026

No puedo evitarlo, no puedo ni quiero contener la emoción, no puedo dejarte y quiero jugar contigo a lo eterno, cuarenta y un años no son nada. Una vez más acudiré fiel a nuestra cita, otra mañana en la que cada segundo viajará por siempre en el tiempo, viviremos nuestro amor cada kilómetro, en cada zancada, en cada choque con un niño esperando que sea el relevo generacional necesario para continuar con la tradición, y para que sigas viva. A la mañana siguiente, cuando despierte, seguiré soñando contigo, sabiendo que ya queda un día menos para volver a encontrarnos, siempre en esta ciudad, la tuya, la mía, la que tiene algo que te engancha, que te atrapa con su belleza ancestral, la misma que nos vio dar nuestros primeros pasos, y que sigue siendo testigo de este amor de un día, ese que regresa el último domingo de cada año.