Hola yayo,
¡Hoy es el gran dÃa! ¿Recuerdas con la ilusión con la que hablabas hace unas semanas de la “San Silvestreâ€? DecÃas que tu rodilla mala no te frenarÃa para llegar a la meta, y que siempre habÃas esperado a que fuese un poco más mayor para que pudiésemos correr juntos. Me contabas que querÃas participar conmigo antes de irte, y yo siempre asentÃa con lágrimas en los ojos. Hoy por fin vamos a cumplir ese sueño al que dedicamos tantas noches sin dormir, entre risas, imaginando cómo serÃa el momento en el que cruzáramos la lÃnea de meta y posáramos para las mil fotos que harÃa mamá.
Siempre pensábamos en este dÃa con la ilusión propia de un niño pequeño, y lo aguardábamos con ansia. Por eso, quiero que tengas por seguro que el beso que lance al cielo mientras esté cruzando la meta…es para ti.