Abrió los ojos y notó una intensa luz que le cegaba la visión, se restregó con fuerza los ojos, estaba extenuado, ni siquiera sabÃa dónde se hallaba y porqué estaba allÃ. Intentó recordar que es lo que habÃa ocurrido y que es lo que estaba haciendo.
Se fijó en la hora que marcaba su reloj, las 12:20 horas del dÃa 29 de diciembre, una fecha que le resultaba muy familiar, miró a su alrededor y se encontró con un paisaje nada habitual que lo transportó a una infancia ya lejana. Identificó su casa natal, a sus abuelos, a sus padres y a sus hermanos, hasta llegó a percibir el aroma de los pinos, del tomillo, del romero…
– ¡TodavÃa no es tu momento! – le indicó una potente voz- Tienes que volver, aún tienes que participar en muchas carreras de la San Silvestre Salmantina y seguir disfrutando de la vida.